La sororidad es el apoyo fraternal entre las mujeres y aunque ha existido desde siempre, es apenas hace algunos años que se ha dado más valor a su definición.

Hablamos de empoderamiento, de feminismo, de equidad de genero.

Hablamos, hablamos y hablamos.

Insistimos a nuestras amigas a ser independientes.

Pero,
¿nos damos el apoyo que verdaderamente necesitamos?

Lo dudo.

Me llama la atención que en los grupos de mujeres hay más comentarios llenos de prejuicios, quejas y noticias negativas que material enriquecedor o palabras de apoyo.

Y lastimosamente las palabras que hay son sólo mensajes, hablar y hablar pero muy poco actuar y es ahí precisamente donde estamos fallando.

La sororidad es un factor clave en nuestros procesos de empoderamiento porque nos favorece una cultura de apoyo real, tangible y justo.

¿Qué es la sororidad?

¿Dónde estamos fallando?

Y ¿qué puedes hacer tú para practicar la sororidad como una mujer verdaderamente empoderada?

Tres preguntas cargadas de reflexiones que buscaré responder en este artículo.

 

La sororidad existe desde las bases de nuestra sociedad

 

Desde hace siglos atrás, en cada una de las culturas que han existido, el círculo de apoyo femenino ha sido clave en la estructura social.

Mujeres reunidas alrededor de una hoguera compartiendo secretos, experiencias y consejos.

Jóvenes aprendiendo de las más experimentadas y viejas delegando a las más dinámicas.

Mujeres conversando en una sesión de té, aprendiendo sobre las tradiciones que dictan a su época.

Lazos femeninos que siempre han estado para apoyarnos.

¿Y por qué han sido tan importantes estos círculos de apoyo?

Por 3 principales motivos;

Porque aprendemos de las experiencias de las otras

Porque sentirnos parte de un grupo nos hace sentir más poderosas

Y porque los cambios sociales requieren de la participación y apoyo de grandes grupos.

Y es en este último motivo donde mejor calza la sororidad.

Es la trascendencia de un grupo de conversación y apoyo emocional, a realizar acciones que promuevan el cambio que se espera.

Aquellas madres que lucharon incansablemente para que sus hijas tengan acceso a la educación, eso es sororidad.

El grupo de socias e inversionistas que apoyan el desarrollo de un proyecto practican la sororidad (siempre y cuando ese apoyo sea genuino pero ya hablaré de eso más adelante)

Las fundadoras de empresas, fundaciones y movimientos de apoyo y liderazgo femenino también promueven la sororidad

Todas y cada una tenemos un voto en realizar un cambio social que nos favorezca.

¿En qué aspectos debe favorecernos?

Mi opinión es que debe favorecer nuestro entero proceso de empoderamiento

«una mujer empoderada es una mujer que se siente satisfecha consigo misma y con la vida que diariamente construye»

Mariela Sánchez

 

 

Cómo usar tu fuerza interior y conseguir todo lo que tú quieres

  • Aprende a sentirte segura de ti misma, poderosa y dueña de tus decisiones
  • Descubre todo tu potencial y aprende cómo utilizarlo
  • Conviértete en una mujer que sabe cómo amarse, respetarse y darse valor a sí misma

Debemos apoyarnos para construir el entorno adecuado que permita el empoderamiento femenino.

Apoyar los procesos individuales de empoderamiento respetando que cada mujer tiene su propio poder de escoger qué vida es la que quiere tener y cómo quiere vivirla.

Y ahí viene la parte en la que veo que estamos fallando.

Exigir apoyo y cambio social sin siquiera ser sinceras al apoyar a las que son más cercanas.

 

Hay falta de apoyo sincero entre las mujeres

 

El amor, el negocio y la maternidad; tres aspectos donde las mujeres no dejamos de criticarnos.

 

¿Cómo es posible que habiendo tantas formas de bienestar aún juzgues a quien no actúa como tú?

Amigas a las que se critica por sufrir de amor. Ya sea porque viven una relación que no es positiva o porque no aspiran formalizar.

Críticas que haces a aquella mujer que dedica su vida entera al trabajo, o a la que no ha intentado emplearse.

Miradas llenas de incredulidad y comentarios cortantes que sueltas a las emprendedoras porque crees que no hacen las cosas como deberían.

Y no olvidemos de las muecas de desapruebo a las madres que alimentan de determinada forma a sus hijas, a la que decidieron dar a luz con cesárea, a las que ‘aún’ no recuperan su figura tras el parto…

 

Tantas formas de hacer las cosas bien y curiosamente siempre encuentras palabras para opinar sobre cómo deberían hacerlo mejor.

Pues déjame decirte que no tienes ni idea sobre la historia que cada mujer vive.

Y tienes que saber que todas tus críticas y opiniones no sirven para nada más que para definir la persona que tú eres.

 

No me mal entiendas, no te estoy diciendo que no tengas tu propia opinión.

Tenla y se fiel con tus principios de vida.

Pero dedica tus energías y concentración en aportar valor.

Y está bien decir que no cuando no te parece.

Está bien dar tu opinión a quien te la pida.

Y claro que está bien no estar de acuerdo con todas.

Pero si eres parte de un grupo de apoyo, tu misión es únicamente apoyar.

 

Sí, basta de hipocresías, mentiras y burlas.

Tu grupo de apoyo cuenta contigo y espera que cada aporte que entregues sea una solución para al grupo.

El grupo de apoyo familiar al que pertenezcas merece tu tiempo y energías para inculcar seguridad e independencia en las siguientes generaciones.

Aquel grupo de madres de las que te rodean necesita de un ambiente en el que puedan ser sí mismas sin juicios o cuestionamientos.

Y tus socias en el negocio esperan soluciones, optimismo y confianza.

No tienes que estar de acuerdo con todas, ni tienes que comprender lo que cada una vive.

Tu misión únicamente es ser el aporte positivo que tu grupo de apoyo requiere; eso es sororidad.

 

Más que la solidaridad de las palabras, necesitamos sororidad

 

Yo te necesito, todas te necesitamos y tú puedes aportar en todo en lo que seas bienvenida, tengas conocimiento y entregues solución.

Compréndelo.

No se trata de seguir hablando y hablando, sino que cuando hables te asegures de aportar soluciones.

La sororidad viene de la definición de hermandad y se espera apoyo para generar cambios sociales.

Desde tu círculo más intimo como reunirte junto a tus hermanas para modificar una regla familiar. Hasta el círculo más amplio donde tu participación política y económica promueva el desarrollo femenino.

Todas necesitamos de tu compromiso de acción.

No necesitamos solo amigas con quienes quejarnos del mal día, sino socias dispuestas a hacer algo para cambiar.

Está bien que las madres impulsen a sus hijas a ser independientes, pero deben mostrar con el ejemplo que la equidad de género empieza en casa.

Y tampoco basta con mujeres que carguen pancartas y asistan a protestas si es que cada una de ellas no vive su propio cambio.

Así que piensa en tu alrededor.

¿A qué grupo de apoyo perteneces?

Analiza dentro de tu familia, amigas, trabajo, barrio, etc.

¿Cuál es el aporte que haces dentro de tu grupo de apoyo?

¿Qué cambio socio cultural, económico o político quieres hacer?

Y lo más importante.

Reflexiona si estás realmente siendo un APORTE en tu grupo social o si has caído en el mal hábito de hablar, hablar y hablar sin sentido.

 

Hay algo que yo he aprendido a lo largo de los años y es que si una colega, amiga o familiar se engrandece, yo también crezco junto a ella.

De esa forma me aseguro que todo aporte que haga a cualquier relación en la que me involucre, sea una relación positiva.

Yo creo en ti que me has leído hasta este momento.

Creo que tu aporte a nuestro camino de empoderamiento es necesario y valioso.

Por eso te quiero más grande, más valiosa, más satisfecha contigo misma.

Te quiero ver más empoderada porque si tú creces gracias a estas palabras, entonces yo crezco contigo.

Así es como la hermandad crece, el apoyo se convierte en acción y juntas construimos un entorno que promueva nuestro empoderamiento.

 

3 acciones claves para practicar la sororidad

 

Para terminar quiero darte las 3 recomendaciones más sencillas para practicar la sororidad.

Esto no significa que sean las únicas formas de hacerlo, en realidad tú eres quien mejor puede saber qué más puedes hacer.

Tan solo pregúntate ante cada acción, pensamiento o actitud si es que estás aportando genuinamente o no.

Ese será tu primer filtro para saber si estás siendo fraterna como es necesario o no.

Y segundo, asegúrate que tu aporte genere acción y que no se quede únicamente en palabras.

Si estás generando un cambio que apoya a tu grupo cercano de féminas, entonces vas en buen camino.

Y claro, como prueba final puedes preguntarte a ti misma si es tu actuar favorece o no al desarrollo de las siguientes generaciones.

Si es que sí lo haces, entonces tu compromiso de sororidad estará bastante cubierto.

Y si quieres más, entonces utiliza las siguientes 3 acciones claves:

 

1. Interviene en verdaderos cambios sociales

 

Como te lo dije antes, la sororidad requiere de acción y todas necesitamos de tu gestión.

Piensa en un tema de empoderamiento femenino que te interese y participa activamente en transmitirlo al resto de mujeres.

Apoya a grupos sociales ya establecidos que promueven el cambio.

Educa con el ejemplo y habla de la importancia del cambio social a favor del respeto y equidad de género.

Participa activamente e incluye los cambios que sean necesarios para empoderarte y transmitir fortaleza a tus féminas cercanas, especialmente a las siguientes generaciones.

 

2. Pregunta ¿Qué puedo hacer por ti?

 

Debes dejar de asumir y dar consejos a quien no te los pide.

Muchas veces las palabras de mayor aliento se convierten en puñales de crítica para quien las recibe.

No queremos que las mujeres sigan cuestionándose las decisiones que toman, sino que aprendan a ganar seguridad en sí mismas.

Y tú estás ahí para apoyarlas.

Así que en lugar de hablar y hablar de más, pregunta específicamente qué puedes hacer por aquellas mujeres que están a tu alrededor.

Aquella madre, aquella colega, aquella socia, aquella amiga, todas necesitan de tu compromiso de hermandad para apoyarlas en la obtención de soluciones.

Pregúntales y ofrece tu ayuda y apoyo sin juzgar, incluso si lo único que necesitan es compañía para sentirse poderosas.

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3. Asegúrate de que tus palabras engrandezcan a la mujer

 

Si no te agrada, si tienes sentimientos negativos, o si desconoces, cállate.

Las palabras hirientes, burlas y críticas que lanzas hacia otras mujeres hablan más de ti que de ellas, así que reserva tus comentarios negativos.

En tu compromiso de vivir como una mujer empoderada tienes la misión de concentrarte en lo que aporta valor.

Y en tu deseo de practicar la sororidad tienes cientos de otras mujeres que esperan tu atención para generar cambios valiosos.

Así que mira tu la balanza de prioridades y escoge ser una mujer que aporta y apoyo el respeto, empoderamiento y sororidad.

Si quieres aprender a convertirte en una mujer empoderada mira aquí y sigue paso a paso una guía para reinventarte y transformar tu vida.

Hasta pronto!

Mariela