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¿Qué harías tú si tuvieses el poder de cambiar la cultura organizacional de tu empresa?

¿Qué desearías hacer y ser si tuvieses el poder de ser ejemplo para las nuevas generaciones de mujeres profesionales?

¿Cómo quisieras que una mujer en puesto de alta gerencia te ayude, inspire y acompañe?

Me encantará tener tus comentarios al final de las palabras que compartiré a continuación contigo.

Hoy comparto una reflexión sobre un tema que ha estado en mi mente durante los últimos meses; la necesidad de más mujeres en puestos de altas gerencias.

Y esto me preguntaba porque alguien más estuvo preguntándome porqué no me postulaba para entrar en un proceso de ascenso profesional.

Sí, en mi caso el llamado vino de alguien más y no nació naturalmente en mi.

Cuéntame, alguna vez has escuchado que alguien te diga:

“Claro que puedes!!, solo es ese último segundo que falta, échale ganas!!!!”

Ah pues ahí me encuentro hoy día.

Mi nombre es Alejandra y estoy echándole el tiempo –dijera mi mamá- trabajando en el siguiente peldaño de lo que sigue en mi carrera profesional; una jefatura. Después, después siempre habrá más. Más desafíos, más oportunidades, más compromisos…

Hoy estoy aquí porque Mariela me ofreció la oportunidad de platicarles a través de este artículo, lo que al día de hoy he aprendido y que espero sea de utilidad para quienes también vienen avanzando y para quienes inician en su desarrollo.

Al final, de eso se trata, de ayudarnos unas a otras a ser mejores así que yo espero ser un empujón, una dosis de inspiración o una refrescante perspectiva.

¿Alguna vez se han preguntado por qué se requieren más mujeres en puestos de alta gerencia?

Yo durante años no, pero desde hace poco (muy poco) tiempo que me hice la pregunta.

Y curiosamente me pregunté sobre este tema porque hoy día me enfrento a un proceso de desarrollo para una gerencia en dónde descubrí la importancia de hacerte esta pregunta desde joven.

Déjame contarte porqué

 

Abriendo el camino para un futuro con más mujeres en puestos de altas gerencias

Actualmente trabajo a cargo de una coordinación en una empresa de automóviles muy conocida en Alemania, empresa en la que he trabajado desde que terminé mi ingeniería.

Amo mi trabajo, amo la manera en la que me he desarrollado dentro de esta empresa y respeto con cariño a las personas con las que he tenido la oportunidad de colaborar y de las que he podido aprender

Mi carrera ha sido inspirada por grandes personas que hoy ocupan altos cargos, algunos todavía en planta y otros ya como directores de otras compañías de autopartes.

Y los resultados alcanzados me han abierto la oportunidad de liderar un proyecto que tiene como principal objetivo abrir las puertas para una nueva generación con equidad de oportunidades mujeres que deseen alcanzar puestos de alta gerencia.

A cargo de este importante cambio en la cultura y organización de la empresa para la que orgullosamente trabajo, descubrí que hoy día solo el 30% de mujeres laborando tiene un puesto gerencial o directivo. Sin embargo, he tenido la oportunidad de conocer y de saber de mujeres que sin estar en altos puestos, nivelan las “cargas gerenciales” de toda empresa y le dan a la misma un equilibrio, integridad y rendimiento muy interesante.

Pero ya hablaré de eso más adelante…

Yo estoy ahora en una generación de transición entre las jóvenes empoderadas y las mujeres mayores con una cultura de “no expresión”.

Digo esto con cariño y respeto a quienes me antecedieron.

Y quiero decir que al decir esto me refiero a las mujeres que no luchaban por, o que no comunicaban lo que querían. Mujeres que en su mayoría no se sentían aptas, o no lo consideraban siquiera,  pedir un aumento y muchas que pensaban que el cargo que dirigían lo habían adquirido por cosas de suerte y no de capacidades.

Pero, ¿y por qué no?

Claro que se puede pedir un aumento.

Definitivamente no es cosa de suerte que dirijas un cargo como el que tienes en tu responsabilidad.

Y es magnífico que podamos ser conscientes de ello.

Sin embargo, aquí en etapa de transición, aún hay muchos desafíos o muros de cristal que nos falta atravesar y quiero mencionar algunos ejemplos.

 

Una cultura que limita el acceso de más mujeres en puestos de alta gerencia

En Latinoamérica, sobre todo, todavía existe el machismo –  sí, aún conozco casos-  y existen muchos hombres que al casarse les exigen a sus esposas que se queden en casa y/o tengan un trabajo de “bajo perfil” que les permita cuidar y mantener a su casa y sus hijos.

En aquellos casos en los que esta situación es una imposición y no una voluntad propia de cada mujer es una barrera durísima de romper.

Esto limita el crecimiento profesional aunado a que, en el caso de tener hijas, la enseñanza podría llegar a ser la misma, de quedarse en casa y no crecer profesionalmente.

En México, por ejemplo, el porcentaje de egresados ingenieros mujeres es de un 15% de las universidades y tomando en cuenta el punto anterior y algunos otros aspectos el porcentaje de mujeres que llegan a las industrias podría reducirse aún más.

Lo he visto también en mi experiencia donde en un total de 220 ingenieros hay solo un 13% de mujeres. Lo cual habla de un porcentaje mucho menor al crecimiento profesional entre hombre y mujer y la competencia es mayor para contender a un puesto gerencial.

También he conocido de jefes, en su mayoría hombres, que exigen una cultura de disponibilidad en todo momento y en cualquier lugar y optan por escoger hombres por sentir que son los que cubren el perfil, o los que están dispuestos a hacerlo.

Peor, no solo eso, escuché de casos en los que hombres que han tratado de tener un título gerencial por años sin éxito y los colocan en puestos gerenciales y de mujeres que en el primer examen obtienen “el galardón” y el jefe decide tomar al hombre.

Y en estas situaciones, las mujeres postulantes quedan relegadas y a la espera de que el jefe se vaya para poder tener otra oportunidad con un jefe nuevo.

Al final dejo uno de los retos que más comúnmente se repiten y son los comentarios “sin mala intención”.

Quizá también han escuchado o les ha pasado:

Han escuchado a alguien cercano decir:

“¿eso está muy complicado, para qué lo haces?» mejor déjalo a alguien que sí pueda hacerlo.»

“No vas a poder con todo, ¿por qué no mejor te rindes? ¿crees que con un proyectito que te pongan te dará el derecho de pasar tu examen de gerencia?»

O el clásico:

“ah, seguro tuviste que haber dado algo a cambio para tener lo que hoy has logrado” y/o “seguro quien te está promoviendo, lo está haciendo por alguna razón”

¿Les suena familiar?

Hoy en día está más apoyado con una cultura organizacional en donde la equidad, la diversidad e inclusión están empezando a tomar una mayor relevancia. Sin embargo, nos queda mucho por hacer.

¿Han estado expuestas a comentarios limitantes (que llegaron sin mala intención)?

Imaginemos entonces cuántas personas, no solo mujeres sino también hombres, con mucha susceptibilidad podrían tomar estos comentarios en serio y con ello cambiar los rumbos de sus vidas al limitarse a sí mismos.

Estas situaciones puede hacerlas dejar a un lado su sueño.

Y si tú, que me estás leyendo, estás expuestas a estos comentarios, quiero que sepas que yo deseo que nunca abandones tus sueños y menos por comentarios como esos.

Y te lo digo porque te aseguro que esas opiniones no merecen detenerte.

Estos son algunos ejemplos que existen en nuestros entornos y seguro que existen muchos más.

Pero ¿sabes qué?

No vale que los escuches o que te sientas mal por eso.

Y les doy un mensaje para todas

¡muévanse de dónde no las consideran!, ¡enfóquense en su sueño!

Y los comentarios negativos; ni los escuchen. Si es que están decididas a ir por más, háganlo! Si quieren, sí pueden hacerlo porque ¡siempre hay más!

Dejemos de lado los limitantes culturales, los comentarios que no aportan nada, la historia que no queremos repetir y pasemos a hablar de lo positivo, de lo motivador y de aquello con los que espero inspirarlas.

 

Beneficios de tener una cuota de mujeres en las altas gerencias

Déjame contarte ahora sobre lo que he reflexionado y descubierto estando a cargo de este nuevo proyecto.

Mi deseo es dejar el camino (medianamente) preparado para las siguientes generaciones y les prometo que haré lo posible aún estando consciente de que queda largo camino por recorrer.

Resaltemos entonces los beneficios de tener una cuota de mujeres en las altas gerencias

Porque sí

¡nosotras tenemos características de género que son muy particulares!

Por ejemplo, somos capaces de percibir lo que hace falta en el refrigerador con tan solo observarlo un par de segundos cuando lo abrimos = administración de recursos

También tenemos una mejor capacidad de orden = optimización.

Y contamos con ese sexto sentido que nos hace percibir la reacción de la persona con la que estamos interactuando = conexión empática

Y una de las más comunes, la de que somos multitareas y eso nos permite abarcar más cosas al mismo tiempo = amplia visión  – cosa que en lo personal, nunca he sabido hacerla bien-.

No estoy diciendo que no haya hombres que no tengan estas habilidades, estoy segura que lo hay y también tendrán más cualidades.

Solo digo que las mujeres tienen estas habilidades más desarrolladas principalmente porque desde pequeñas nos enseñan algunas de estas.

Y desde el punto de vista empresarial, la visión es mejor teniendo un grupo de personas con estas habilidades y también hay muchos estudios que lo demuestran como por ejemplo, los estudios muy detallados publicados por la Organización internacional del trabajo.

Yo en este espacio les comento lo que mis años de trabajo me ha llevado a darme cuenta.

La creatividad y la innovación se incrementa cuando una mujer está en un cargo gerencial.

La empatía con los empleados es mayor en las empresas que tienen un porcentaje medio de mujeres gerentes y la empresa ha llegado a retener a sus talentos ya que ellas han logrado transmitir a su personal un sentido de pertenencia con la empresa.

Y por favor, si tú has identificado beneficios empresariales de tener mujeres gerentes cuéntamelo en la sección de comentarios, quiero conocerlo!

 

Beneficios socioculturales al tener más mujeres en puestos de altas gerencias

¿Me imagino un cambio social impulsado por estos cambios empresariales?

Sí, creo en ello y lo veo en las familias alrededor de las mujeres que están aprovechando de esto cambios.

Pienso que la sociedad cambiará junto con el aumento de mujeres deseosas en seguir creciendo – no sé si el cambio es por empatía o por necesidad- pero sí, el cambio se dará.

Las nuevas generaciones de mujeres impulsan a que las familias tengan un rol diferente. Por ejemplo, yo trato de enseñarle a mi hijo todos los quehaceres de la casa, le digo que cuando encuentre una pareja, esta necesitará que las actividades del hogar se dividan entre ellos, porque los dos desearán ser independientes y apoyar también económicamente y que, si no lo sabe hacer bien, tendrá una desventaja personal a la hora de convencer a alguien con quien quiera compartir su vida.

Lo hago con amor deseando lo mejor para mi hijo y solo el tiempo me dirá qué fue lo que me faltó enseñarle.

Personalmente me esfuerzo en dejar estas enseñanzas porque veo que aún hay mucha desigualdad en este aspecto. Como lo mencioné anteriormente, en países latinos hay casos donde todavía las generaciones anteriores se resisten a que los hijos aprendan, por ejemplo, a lavar trastos o a cocinar, pero el tener a más mujeres en el área laboral el cambio cultural es como una bola de nieve que no se puede detener.

Y pienso que si hay más mujeres conscientes de sus capacidades, seguras de sí mismas y rodeándose de entornos que fomenten o favorezcan su desarrollo profesional, entonces también tendremos más equidad de género en la ocupación de puestos gerenciales.

En mi caso, dentro de la preparación que estoy haciendo para este puesto, tengo un proyecto para identificación de personas que puedan ir a la alta gerencia dentro del área en la que laboro y sobretodo de las mujeres.

¿Y saben qué?

De las mujeres de diversas edades, descubrimos que aún existen mujeres jóvenes, que creen que, si su jefe no les dice, ellas no pueden ir a pedir un aumento, también encontramos mamás con 1, 2 o 3 hijos y que por las edades de ellos dudan si dar el siguiente paso o no y, como les mencionaba, las que sí saben desde siempre lo que quieren pero que no saben cómo lograrlo.

Y ese es mi propósito y trabajo, formar un escenario favorable que abra el camino y muestre oportunidades e inspiración al resto de mujeres.

 

Lo que podemos hacer para fomentar la participación de mujeres en puestos de altas gerencias

En el caso del proyecto que estoy dirigiendo, nuestras propuestas para fomentar la participación de mujeres en puestos de altas gerencias van desde hacer charlas con las mujeres por otras mujeres que al menos ya hayan pasado por uno de los ejemplos que tenemos y que podamos abarcar el mayor espectro de posibilidades para poder compartir experiencias de como lo han hecho algunas y como las otras.

Otro aspecto en el que trabajamos es en entusiasmar a otras chicas por medio del trabajo que cada una tenemos en el área. Lo hacemos mostrándoles porque para algunas de nosotras nuestro trabajo representa más una diversión que un trabajo en sí.

También queremos estrechar las relaciones laborales entre gerentes y personal, mostrándoles los recursos existentes organizacionalmente para que los puedan ocupar de forma que puedan ser tomadas en consideración por sus habilidades y talentos y sea de manera oficial. Este aspecto es uno al que le he dado especial atención porque deseo que todas en nuestros equipos conozcan cómo sus capacidades las pueden ayudar a crecer y que sepan que existen alternativas para hacerlo.

Tenemos planeadas algunas otras cosas más y quizá a fin de año 2021 pueda platicarles, que tal salió este proyecto.

Si tienes una idea o una experiencia que quieras compartirla conmigo, me encantará leerte y quien sabe seas un valioso aporte para todas las que somos parte de este proyecto.

 

Y está bien que no todas las mujeres quieran ser gerentas

Ya he hablado mucho de las mujeres que quieren ser gerentes.

Pero, y ¿las que no? yo lo que les diría es: también está bien no querer ser gerente.

Pero eso si, disfruten a plenitud su posición, traten de liderar desde tu posición y siéntanse orgullosas de lo que hacen. Su trabajo puede ser satisfactorio.

Hace años, leí un libro de Robin S. Sharman que habla al respecto y no saben ¡cómo cambió mi vida!!!!

Esa ha sido mi posición durante unos 5 años, en donde no tengo un título de gerente, pero puedo ir a pedir a los grandes directores lo que la gente de “piso” requiere para poder seguir laborando y también he traído peticiones de la dirección hacia los trabajadores, ¿y saben qué?  ha sido de mis etapas más gratificantes a nivel laboral.

Así que yo les diría que aún no siendo gerentes, gocen de su trabajo; vívanlo, disfruten lo que hacen y háganlo como si fuera para la persona que más quieren, y verán que lo que les digo llega a ser pleno.

No importa lo que hagas mientras te sientas feliz y orgullosa con lo que estás haciendo. Te aseguro que tu trabajo es importante y tu puedes sentirte orgullosa de lo que haces.

 

Despedida

Para mí este proyecto personal de ir en busca de una gerencia ha sido una aventura que, aún con desafíos, he disfrutado y de la que he sabido estar sumamente agradecida.

Tengo la fortuna de estar rodeada de personas que me impulsan a seguir adelante; desde que tengo un marido que siempre me ha apoyado creyendo en mí cuando nadie aún lo hacía, hasta un jefe que también me preguntó si me interesaba y hoy día me apoya a dar ese plus.

Este deseo me ha llevado a encontrarme con gente hermosa como Mariela, entre otras grandes mujeres que han cruzado por mi vida estos días,  y “las grandes mujeronas”–así las llamo yo-  de la Liga de Mujeres Excepcionales, así como también con chicas con las que he podido intercambiar ideas y proyectos  -como el que les acabo de platicar-  y que han ido enriqueciendo mi vida con sus experiencias.

Pero sobre todo, la experiencia más enriquecedora personal y profesionalmente es el dar a conocer dentro de mi área y dirección un proyecto que puede ser la punta de lanza de algo más.

Este camino de descubrimiento, crecimiento y apoyo a otras ha sido tan gratificante y espléndido que solo puedo decir muchas gracias a todos por esta experiencia.

Y si con mis palabras he podido darle algo de significado a alguien más y ha podido contribuir a que alguna siga con su sueño entonces sabré que valió la pena.