Tengo constante interés por descubrir los conceptos equivocados que existen en torno al empoderamiento femenino desde la perspectiva de todas las mujeres que han querido compartir conmigo sus pensamientos y experiencias. Y en este continuo investigar del tema me he encontrado repetidas veces con un tema problemático al que he querido denominar, hasta el momento, como el error más grave del empoderamiento femenino:

Creer que empoderarse significa tener el derecho u obligación de sobreponerse a otras mujeres

¿Estoy determinando a las mujeres bajo un concepto tradicional ‘antiguo’ de tribu?

¿o estoy quizá reconociendo la fortaleza más importante de nuestro continuo empoderamiento?

Veamos qué opinas al terminar de leer este artículo

¿Por qué buscamos empoderar a las mujeres?

Desde las bases más esenciales el movimiento de empoderamiento femenino nos acompaña desde la búsqueda de equidad e igualdad.

Ha sido constituido e internacionalmente reconocido desde la perspectiva de igualdad de derechos. De todos los derechos.

Buscamos empoderar a las mujeres para mejorar la calidad de vida de nuestras sociedades a través de la educación, de la salud y principalmente de la libre elección de las mujeres.

Personalmente tengo la firme creencia que somos capaces de cambiar al mundo empoderando a más mujeres porque la mujer es el núcleo de la sociedad y estoy segura de que muchas estarán de acuerdo conmigo (unas más y otras menos).

Pero el problema y  error más grave del empoderamiento femenino se da cuando buscamos, una vez más, imponer ‘nuevos’ estándares en las mujeres en lugar de mostrarles que cada una tiene la libertad y compromiso de tomar sus propias decisiones.

Así que si en realidad buscamos empoderar a más mujeres, debemos, enseñarles a tomar sus decisiones.

Lo cual requiere poder, información, libertad y compromiso de cada una y de todas al mismo tiempo.

 

¿Qué hace que una mujer sea empoderada?

Yo he definido que una mujer empoderada es una mujer que se siente satisfecha consigo misma y con la vida que diariamente construye.

Dicho esto, son las decisiones personales y conscientes las que permiten a cada mujer vivir como mujeres empoderadas.

Pero eso no es todo.

Requiere también de un entorno que las permita libertad, información y acceso suficiente como para poder así tomar las decisiones más acertadas de tal manera que le sea posible sentirse dueña de su vida.

Pero hay muchos conceptos equivocados y errores sobre el empoderamiento femenino.

Una mujer empoderada NO tiene ningún aspecto físico específico. No, el empoderamiento no se trata de apariencias.

Tampoco está completamente ligado al emprendimiento.

No se puede, ni debe, establecer como requisito el ser empresaria ya que el verdadero empoderamiento tiene relación con el conocimiento, acceso a y buen manejo de recursos económicos más no con el número de empresas registradas a su nombre o el número de ceros que acompaña su cuenta bancaria.

Tampoco es ser líder, ni llevar la voz.

Puede ser que existan mujeres líderes que son y se sienten empoderadas, como puede ser lo contrario.

Al fin de cuentas, el empoderamiento es algo íntimo, personal y se ve reflejado en lo que cada mujer quiere para sí misma.

Pero es ahí de donde sale el error más grave del empoderamiento femenino, entremos en ese detalle ahora:

 

El error más grave del empoderamiento femenino

El error más grave del empoderamiento femenino se ve reflejado en una mujer que por sentirse o creerse poderosa se siente en el derecho u obligación de sobre ponerse sobre otras mujeres.

Déjame contarte un par de historias como ejemplo para que comprendas lo que te estoy hablando.

Las raíces de la sociedad femenina

Somos seres sociales y venimos de miles de años de convivencia en sociedad.

Sociedades en las que las mujeres se reunían en grupos apartados de los hombres para compartir conocimiento y transferir información de generación en generación.

Esa información, experiencia, conocimiento y sensación de pertenecer a un grupo de apoyo otorgaba poder a todas las que participaban en ello.

La raíz de esta práctica buscaba cuidar a la comunidad, mantener tradiciones, fortalecer lazos y enseñar a las más pequeñas.

Imagina que una de las mujeres aprendiz sobre el manejo de las plantas descubriera una planta poderosa.

Imagina que ella hiciera las pruebas, que descubriera cómo usarla, cultivarla y mantenerla.

Y ahora imagina que ella escondiera esa secreto del resto y que lo usara para su propio beneficio y para ejercer poder sobre el resto.

Esta práctica simplemente iría en contra de los principios de la tribu y dos escenarios podrían salir de ello.

Que ella absorbe poder y temporalmente alcanza su propósito, pero que a la larga, por la falta de apoyo y cariño de las mujeres de su tribu sería desterrada, rechazada, o incluso, en aquellos tiempos ‘misteriosamente’ asesinada.

O que alguien más descubriera también esa poderosa planta, compartiera la información con la comunidad y así se acabaría el poder egoísta de aquella mujer y sería desterrada, rechazada o incluso, en aquellos tiempos, quemada frente a todos para dar ejemplo de lo que no se hace.

Sí, así de poderosa es la presión de la comunidad femenina.

 

Los logros más grandes en la historia del empoderamiento femenino

La libertad en la que muchas de nosotras vivimos la debemos completamente a una líder en diferentes momentos, situaciones y mundos.

Una mujer que tomó la decisión de salir con un vestido corto, enfrentar las críticas, el rechazo y aún así caminar orgullosa de sí misma como dueña de su cuerpo.

Una mujer que exigió su derecho a decidir sobre la política, comunicó, inspiró y guió a otras mujeres y se paró enfrente para votar.

Cada mujer que tomó un libro y enseñó a otra a usarlo.

Y así cada mujer que se para enfrente, que da el ejemplo, que ayuda a la siguiente, que protege a las suyas y que las acompaña en un camino de entregarles poder. Eso es empoderar a otras.

Unas empoderan entregando educación, salud, información, amor a otras.

Otras están detrás, en la investigación, en la redacción de leyes, en las discusiones.

Y millones están en sus casas, hablando bajito con sus hijos e hijas, impulsándoles a creer, a crecer, a buscar y a mejorar constantemente.

Todas esas son formas de empoderar a otras.

Pero
¿Cómo se daña a otras a través del falso empoderamiento?

Veamos una historia algo más actual.

 

El poder del falso empoderamiento

Hay 3 escenarios en los que yo más he visto reflejado el falso empoderamiento

Escenario # 01 La mujer que siente que se merece más porque la ha pasado mal en el pasado

Se lo ve mucho en la mujer que se define a sí misma como la que superó algo en lugar de definirse como la que está haciendo algo.

Este falso empoderamiento fortalece la posición de víctima, exige con reclamo una solución que cree que la merece y renuncia a construirse su propia vida diferente, afirmando que ya hizo demasiado con ‘aguantar’

 

Escenario # 02 La mujer que menosprecia o reduce el trabajo de otras al apoyarse sobre un título jerárquico

Este falso empoderamiento se lo ve en las mujeres líderes o dirigentes de empresas, áreas, departamentos, etc que tienen a su cargo el trabajo de otras mujeres.

Pero ellas toman el poder desde un título jerárquico que las define en lugar de liderar a través del ejemplo, impulsando a otras y apoyando a todas a trabajar por un objetivo común.

 

Escenario # 03 La mujer que se apoya en otras para ponerse sobre ellas

Esta es la mujer que busca aprovecharse de otras bajo el nombre de ‘ayuda’ de tal manera que toma lo mejor de otras sin reconocer su trabajo, su mérito o sus derechos y lo usa como un camino fácil y rápido para alcanzar sus logros.

Esta práctica es adictiva y normalmente usará papeles de víctima o de poder para continuar tomando lo mejor de otras para hacerlo propio sin respetar su trabajo o propiedad.

 

Dónde está entonces el error más grave del empoderamiento femenino

Pienso que el error está en la desconexión con la esencia femenina de comunidad cegada por un falso entendimiento de poder y este error se da por un falso concepto de poder.

Y para evitar caer en este error hay que hacer una diferenciación entre empoderamiento y poder.

La sensación de poder llega con la relación e interacción con los estándares sociales a los que perteneces o deseas pertenecer.

Mientras que el empoderamiento requiere de autoconocimiento y consciencia sobre tus estándares, capacidades, valores y sueños propios.

Es por ello que el error más grave del empoderamiento femenino es creer que se trata de otros cuando en realidad se trata de ti misma y de los valores que dictan tus pensamientos, comportamientos y actitudes.

Teniendo esto en cuenta, es momento de resaltar el valor de la esencia femenina de comunidad.

La mujer es ser de sociedad y nuestra naturaleza se ve fortalecida y engrandecida cuando actuamos en comunidad respetando a las nuestras.

No se trata de la opinión que tengan otras sobre ti ni de la opinión que tú tengas sobre otras.

Se trata de dar una mano sincera y genuina cuando se te pide y apoyarte en otras cuando sientes que te faltan las fuerzas o el conocimiento.

No se trata de quién aguantó más o quien se la levantado desde más abajo.

Se trata de saber que cualidades y fortalezas tienes tú para aportar al escalón de crecimiento de otras.

Y por supuesto que no se trata de ganar poder sobre los hombres.

No, el empoderamiento no se refiere a los hombres.

Sino que se trata de las relaciones sanas y enriquecedoras que tú puedas construir y relacionar con otros; hombres y mujeres.

 

Ahora dame tu opinión

Espero que esta reflexión que comparto contigo traiga muchos cuestionamientos, preguntas y reflexiones para ti.

Deseo con estas palabras que tu camino de empoderamiento se aclare y sepas reconocer las falsas señales y caminos oscuros que puedan presentarse.

Deseo que escojas empoderarte bajo el deseo de sentir el poder de construir tu propia vida y de vivir satisfecha contigo misma mostrando con el ejemplo que se puede decidir en libertad.

Y de forma muy especial deseo que te liberes de cualquier idea falsa de poder que pueda estar nublando tu esencial.

No eres víctima, puedes ser parte de la solución.

El mundo no te debe nada, puedes construir tu propia historia.

El verdadero poder se siente con paz en tu corazón y no con estar sobre otras.

¿Qué piensas tú sobre el deseo de empoderamiento de muchas mujeres?

Me encantará leer tu respuesta en la sección de comentarios

Hasta pronto