En este artículo quiero entregarte 3 ideas para conectar contigo misma y rendir más.

Pero primero déjame contarte algo:

Soy una adicta al trabajo, lo confieso, lo acepto y lo comprendo.

Valoro los méritos y logros que he alcanzado gracias a ello por la perseverancia, tenacidad (necedad muchas veces), compromiso y esfuerzo.

¡Si!

Grandes cualidades (para muchos), pero así como han sido grandiosos, pueden ser también armas de doble filo.

Veamos si te sientes identificada con lo siguiente.

Eres dedicada, trabajadora, luchadora y cargas a cuestas varios títulos, éxitos, logros y momentos de los que puedes sentirte gratamente orgullosa.

En teoría todo va bien hasta ahí.

Lees, te preparas, ves videos, asistes a cursos y todo con la mentalidad de mejorar, aprender y crecer.

Pero vamos, hay algo que no está funcionando del todo.

Porque aunque estás ‘metida’ en todo lo que está disponible para ayudarte a mejorar tu capacidad, rendimiento y satisfacción hacia ti misma, no lo estás logrando como deberías.

La motivación de aquel video te dura menos de un día…

Las reflexiones que te planteaste tras esa buena lectura se te olvidan antes del siguiente problema…

Y la sensación burbujeante de que todo va a estar bien va y viene como la marea…

¿Por qué no estás funcionando como podrías?

Porque tu mente no tiene espacio para la innovación.

Tu mente está saturada con la rutina, las cosas pendientes, las metas propuestas y las visiones de lo que quieres tener.

Y aunque la mitad de esto es imprescindible para alcanzar el éxito al que aspiras, la combinación de todo y el sobrecargo de tu rutina te agobia e impide ver tu situación con claridad.

Si es así como te sientes, entonces te invito a seguir leyendo

 

La innovación no es una cualidad solo empresarial

 

Seguramente haz escuchado antes sobre la importancia de invertir en ti.

Solo quien invierte en sí misma, reconoce el valor que tiene y permite la circulación de abundancia.

Tú tienes la oportunidad y obligación de innovarte, de reinventarte, de mirar objetivamente tu vida y decidir los cambios, mejoras y fortalecimientos que son necesarios para lograr darte la vida que mereces.

Tienes que verte a ti misma como un trabajo a tiempo completo porque así lo eres.

Requieres atención, mostrarte bien, tanto lo que eres como lo que entregas, saber usar tus herramientas (capacidades y virtudes) para entregar valor.

Y así como una empresa invierte en innovación para mantenerse competitivo, tú también debes hacerlo.

¿Cómo se aplica un proceso de innovación?

Se analiza qué es lo que está causando demoras o altos costos.

Los encargados presentan alternativas de renovación de equipos, personas, sistemas, etc.

Se estudia la estrategia para alcanzar las futuras metas.

Y se organiza todo en función de un proceso de renovación.

¿Cómo realizar un proceso de innovación en ti?

Alejas todo lo que te aleja de tu objetivo.

Delegas aquellas funciones que te agotan mental o físicamente.

Sales de tu enfoque y conoces de nuevas alternativas para ampliar tus perspectivas.

Te permites vivir para construir una vida más abundante.

Si, vivir.

Sentir, ser, respirar la vida que tienes.

 

El valor de un momento a solas

 

Te parecerá curioso que te sugiera un momento a solas cuando seguramente pasas en promedio 5 horas completamente sola (y despierta) al día.

Sí, estás sola.

Pero estás sumergida en tus obligaciones, ocupaciones, responsabilidades.

Y con seguridad me atrevo a decir que menos del 5% de ellas tienen que ver directamente con un tiempo o actividad para ti.

El momento a solas del que yo te estoy hablando es un momento de introspección, de auto reconocimiento, de profunda respiración, de liberarte de lo externo y permitirte sentir lo interno.

¿Por qué te lo sugiero?

Porque la historia demuestra que es indispensable para lograr el objetivo máximo, porque cientos de expertos lo practican y han estudiado el efecto de ello y también por mi experiencia.

Soy una mujer de acción, de completar listados de tareas y satisfacer indicadores de rendimiento.

Pero puedo llegar a sumergirme demasiado profundo en ellos y al hacerlo perder la perspectiva.

Y quizá te está pasando lo mismo.

Es por eso que todo lo que lees, investigas, pones en práctica no te está funcionando como debería.

Porque tu mente está saturada, porque tu realidad está escondida bajo una única visión cerrada y porque estás desconectada de ti misma.

Es por eso que te invito a vivir un momento a solas y luego evaluar el incremento de tu productividad gracias a ello.

Mis mejores ideas, la visión objetiva, la respuesta indicada llega siempre después de unos minutos de silencio, de darme un tiempo para mi, de respirar profundo y de salir de mi estructurada rutina.

Y estoy segura de que te va a ocurrir lo mismo.

Y si piensas o sientes que no tienes tiempo para ello, recuerda a Jesús, Gandhi, Dalai Lama, en el ámbito espiritual y a Jobs, Robbins, Williams y muchos otros multimillonarios exitosos en el ámbito empresarial y verás que todos ellos se han regalado un tiempo a solas para mantener la visión, energía e innovación que ha cambiado el destino del mundo.

 

 

3 ideas para conectar contigo misma y rendir más

 

Las ideas que te comparto a continuación son las que yo utilizo para renovarme.

Las he aprendido después de probar algunas y descartar aquellas que no han sido tan eficientes para mi.

Me he quedado con las tres que hasta el momento siento más efectivas y si llego a actualizarlas, te contaré cuando lo haga.

Debo decirte que en momentos de gran presión se nota claramente cuando no estoy siendo fiel conmigo misma y no me estoy dando un tiempo para mi.

Se nota porque me dificulta mantener simple la perspectiva, mi comunicación suele dejar de fluir y mis niveles de energía definitivamente se ven reducidos.

Así que antes de empezar a hacer cambios en tu rutina para valorar y darte el tiempo que necesitas para ti, quiero que pienses;

¿De qué forma se nota en tu desempeño cuando estás agobiada de lo externo y desconectada de lo interno?

Piensa en cómo son tus respuestas a situaciones de conflicto, cómo te comunicas verbal y corporalmente, cuán reparadoras son tus horas de sueño y cuan positivo mantienes tu enfoque.

Identifica estos indicadores y aprende a reconocerlos como señales de que no estás siendo fiel contigo misma.

De esta forma vas a valorar más el tiempo que te entregues a ti y podrás evaluar efectivamente qué cambios ocurren cuando utilizas las herramientas que te compartiré a continuación:

#01 Lleva un diario de logros

 

Esto es algo que empecé a hacer recién en este año tras comprender que mi enfoque de empresaria, trabajadora, esposa, hija y recientemente madre (todo al 100%) estaba concentrándose en mis miedos ante tantas situaciones diferentes a las que me expuse.

Al no tener el mismo tiempo que tenía antes para dedicarme a lo que deseo, empecé a ver más todo aquello que no puedo hacer, no puedo alcanzar, o no tengo en lugar de ver todo lo que sí puedo, alcanzo y tengo.

Llevar un diario de logros me ayudó a ver mi realidad con los ojos de mi vida presente en lugar de hacerlo con la perspectiva de la mujer que era antes.

Para ti te sugiero esto para que tengas en mente y valores cada una de tus capacidades.

Los logros que estás obteniendo se están dando porque tú los haces y tú tienes ese talento del que nacen.

Piensa en tu trabajo e identifica lo que estás alcanzando y logrando diariamente. De esta forma evitarás estancarte en la rutina y en el conformismo y aprenderás a reconocerte como la mujer capaz, profesional, exitosa que puedes ser.

Y que tus logros no sean solo laborales!

Busca también logros financieros administrando bien tu capital, logros personales según las metas y gustos que persigas y por supuesto, también logros al cultivar, mantener y fortalecer relaciones interpersonales sanas.

Con escribir un logro diario te bastará para encaminar tu concentración en lo que es más importante.

 

#02 Cada día un momento a solas

 

Como te lo he dicho a lo largo de todo este artículo, regálate un momento a solas.

Sin pensamientos sobre las cosas pendientes, ni sobre las entregas futuras en tu trabajo, ni sobre los asuntos familiares.

Un momento en el que sientas tu cuerpo, sientas tu respiración y que te permitas ver, escuchar, sentir, tocar, comer u oler algo completamente diferente.

Vive un momento para que tu mente se alimente de visiones con ángulos diferentes a los tuyos.

Sal tu burbuja de preferencias y mira un paisaje diferente por breves minutos.

Mírate viviendo y sintiendo ese momento y hazlo todos los días.

Puedes hacerlo en la ducha mientras únicamente decides ver el agua caer mientras escuchas el eco del goteo.

Vive a solas mientras observas un paisaje o una imagen de un lugar muy lejano y diferente al que estás acostumbrada.

Enciérrate en el auto si es necesario y antes de arrancar respira muy profundo y siéntete como una mujer fuerte y poderosa detrás del volante.

Siéntete, vívete, conéctate contigo misma en un momento a solas.

 

#3 Lee

 

Me alegra ver que has llegado hasta aquí.

Significa que este artículo sí es para ti, que sí lo vas a aprovechar y que esta última sugerencia será fácil de completar.

Lee.

Lee cada día algo hasta que llegues a una frase, párrafo o título que te haga tener un momento de «Oh».

El objetivo no es (en este caso) mantenerte informada, actualizada o culta. Sino darte la oportunidad de descubrir.

Busca la inspiración a través de la información leyendo hasta que una frase en especial haga un ‘click’ en tu mente y sientas que eso es justo lo que necesitabas leer.

Y si no llegas a tener ese momento de ¡Oh!, entonces estás haciendo una de las siguientes dos cosas mal.

O estás leyendo en lugares equivocados, o no estás leyendo conscientemente.

Por ejemplo, te comparto la frase que hoy leí que me dio un momento ¡Oh!

«the man of action is not more valuable than the observant»

Y lo leí en un estudio sobre las personas introvertidas.

¡Hasta pronto!

– Mariela

PD: Déjame tu comentario contándome qué idea reveladora, cambio de perspectiva o solución llegó a tu mente después de darte un momento a solas y como respuesta te daré uno de los míos.