Cómo manejar tus emociones, si sientes que el corazón te va a salir disparado por el pecho.

O cómo pretender controlarte si tus manos se ponen frías mientras las aprietas en un puño nervioso.

Incluso aquellas emociones cargadas de felicidad.

Cómo disimular los nervios alegres si tus mejillas te delatan con un tono más rojo de lo normal.

Imposible…
¿o no imposible?

O más importante aún.

¿Para qué hacerlo?

¿Vale realmente la pena controlar tus emociones?

Conversemos al respecto:

Muchos autores coinciden en que las emociones son nuestras respuestas inconscientes a estímulos externos o internos.

Las emociones se reflejan como modos de adaptación a ciertas situaciones o desafíos de la vida.

Son una respuesta.

Sí, están comunicando algo. Algo que muchas veces ni tú puedes explicar.

Pero están ahí para mostrar y mostrarte algo.

Y ¿sabes qué?

ESTÁ BIEN

Está bien sentir, expresar y sobre todo comprender cómo manejar tus emociones. Y a lo largo de todo este artículo te voy a explicar porqué.

 

Personalmente me parece muy interesante la perspectiva de Paul Ekman, quien afirma que la alegría, la sorpresa, el enfado, la tristeza, el miedo, el asco, son las seis emociones básicas.

El psicólogo estadounidense sostiene que hay ciertas expresiones emocionales, llamadas emociones básicas, que se mantienen de manera constante entre una cultura y otra.

Dice que a pesar de las similitudes, lo que sí puede variar entre ellas son los “movimientos corporales simbólicos”.

Es decir, la forma como son expresados ya que pueden ser reemplazados por diferentes palabras y los “gestos ilustradores” que no pueden reemplazarse por palabras, pero ayudan a explicar lo que se está diciendo.

Entendamos entonces la importancia de las emociones y al final te muestro una sencilla guía para aprender a manejar tus emociones de forma constructiva.

Léeme con atención.

 

Entender las emociones

 

¿Te ha pasado alguna vez una situación en la que dices cosas y actúas de una forma totalmente irracional, sin haberlo pensado y sin sentido?

Si es así, bienvenida al mundo donde las emociones son muchas veces las dueñas y las que dirigen nuestro actuar.

A mí me ha pasado,

a ti te ha pasado

y seamos sinceras… a todas nos ha pasado.

Pero,

¿es ese justificativo suficiente para reaccionar emocionalmente a todo?

NO!

Las emociones no existen para controlar tus respuestas ni tampoco son las responsables de tus decisiones.

Tus emociones son importantes porque te muestran información importante para tomar decisiones.

Es por eso que lo más importante de todo es comprenderlas de forma real.

Eso no significa que dejarán de existir situaciones en las que te gane el corazón y las lágrimas, o el rubor de tus mejillas, o el sudor frío, te delate.

Pero al manejar tus emociones efectivamente aprendes también a comprender.

Comprenderte de verdad, posicionarte como dueña de tus decisiones y responder de tal forma que sea positivo para ti.

Eso si, aceptando que está bien tener una avalancha de emociones porque te aseguro que incluso siendo una gran conocedora de inteligencia emocional, o tras varias charlas con tus amigas para desahogarte, puede ocurrir que un buen día las emociones controlan tus reacciones.

Y es justo en estos momentos donde quiero que recuerdes este artículo y pongas en práctica lo que voy a compartir contigo.

Cómo usar tu fuerza interior y conseguir todo lo que tú quieres

  • Aprende a sentirte segura de ti misma, poderosa y dueña de tus decisiones
  • Descubre todo tu potencial y aprende cómo utilizarlo
  • Conviértete en una mujer que sabe cómo amarse, respetarse y darse valor a sí misma

 

Tus emociones no existen como un capricho

 

Antes de continuar quiero aclarar algo importante.

Este artículo está dirigido para mujeres que quieren empoderarse, que están viviendo su propio proceso de desarrollo y que tienen el compromiso de crecer y mejorar diariamente.

No está dirigido para mujeres que utilizan sus emociones como herramienta de manipulación. Ni mucho menos es para mujeres que desean mantenerse como víctimas de las circunstancias.

De esos temas ya hablaré en otro momento

Así que queda descartada cualquier intención de manipulación a través de expresiones emocionales.

Sino que me concentraré en guiarte a manejar tus emociones adecuadamente sabiendo tu intención de verdadera mejora.

Me había quedado en la parte de aclararte y resaltar que está bien sentir muchas emociones, especialmente si es que aprendes a comprenderlas.

Y comprenderlas incluye también aceptar que como mujer, vives bajo un ciclo hormonal que influye directamente en tu percepción emocional.

Y sí, podríamos creer que a causa del ciclo hormonales podemos ser algo más ‘vulnerables’.

Pero si este fuese el caso, NO HAY NADA DE MALO.

Es positivo reconocer tu ciclo y comprender que algunas de las emociones que sientes se expresan bajo la influencia de tu ciclo hormonal.

Además de eso, para aprender a manejar tus emociones efectivamente, debes también comprender que tu mente emocional es mucho más rápida que la racional.

Esto ocurre debido a que en el proceso evolutivo el cerebro límbico ya que el de las emociones fue el que se desarrolló primero durante nuestro proceso evolutivo.

La prioridad de esta evolución fue aprender a mantenernos con vida.

Y fue más conveniente aprender a accionar en lugar de detenernos a razonar.

E incluso hasta este momento te sorprenderá saber que muchas de las decisiones que tomas en tu vida no necesariamente tienen su raíz en la lógica y que más bien, esas decisiones están impulsadas por tus emociones.

Pero no siempre es conveniente que sea así.

 

¿Para qué son las emociones?

 

Estoy segura de que coincides conmigo en que vivimos en una sociedad en la que parece que el estado ideal, sobre todo para nosotras, las mujeres, es «ser feliz».

Verlo todo de manera positiva.

Pero hay un gran problema en ello.

Y es que se presiona a aparentar, o demostrar ser ‘feliz’ en lugar de concentrarnos en SER verdaderamente felices.

Actualmente, se niega la tristeza o el dolor.

Se juzga el enfado, la ira o se quiere eliminar el asco y el miedo.

En el diario vivir, oímos tanto a la pareja, a los padres, a los jefes, a las amigas que no debemos tener ‘emociones malas’, que solo debemos albergar en nuestra mente ‘emociones buenas’.

Al categorizar una emoción como negativa o mala, estamos diciendo a nuestro interior que debemos evitarla.

De seguro has escuchado decir a otros o quizás tú misma lo has dicho:

«no llores», «no te enfades», «no tengas miedo».

Y así se crea la idea, la consigna de que tenemos que «luchar» contra las emociones.

Se supone que como persona ‘feliz’ no deberías ni siquiera sentir todo aquello.

Y esto es FALSO.

Sentir está bien, incluso sentir tristeza, miedo, rechazo, etc.

Y sentir todo esto, o cualquier emoción negativa que tengas NO te define como una persona infeliz.

Acepta que éstas son emociones básicas, están en nuestros genes:
absolutamente todos los seres humanos las sentimos y tienen una función.

Las emociones tienen una finalidad, un propósito muy importante en nuestras vidas.

Si aparecen es por algo y para decirnos algo.

 

Las emociones se contagian

 

Las emociones pueden propagarse como como una gripe viral a través de las personas.

Si vives con una persona exageradamente negativa y que todo lo que está a su alrededor es malo, feo, horrible, no vale, etc., que siempre esté con iras del mundo que le rodea, y si además parte de su negativismo se traduce en el trato que te da a ti en muchas ocasiones, es muy posible que acabes siendo tú también negativa, y que respondas a ese trato también con algo de ira.

Otras personas están llenas de una inmensa alegría que también se puede contagiar fácilmente.

Si vives con una persona tranquila, que se concentra en las soluciones, que responde constructivamente y que tiene buena disposición y voluntad para actuar, muy posiblemente te contagiará su entusiasmo y perspectiva de la vida.

Y por fortuna, los seres humanos somos más receptivos ante las cosas positivas. Así que nos sentiremos siempre más atraídas e interesadas en quienes aporten buenas emociones a nuestras vidas.

Ahora bien, no quiero que pienses que las personas negativas no nos puedan contagiar de su ‘virus’.

Por supuesto que pueden, y de hecho lo logran también con mucha facilidad.

Su forma de hacerlo es muy poderosa y en la mayoría de casos ni siquiera se dan cuenta.

Son aquellas personas tóxicas, y lo más recomendable es alejarse de ellas.

Es mejor rodearte de gente optimista y positiva, de quienes ven las cosas buenas de la vida.

Y si esto no llegase a ser posible, ya que puede ser algún familiar muy cercano, tu jefe o una vecina con la que tienes que tener contacto diario, te recomiendo ponerte una coraza anti-negativismo y llenarte de tu propio positivismo.

En el curso de los 5 pilares de la Mujer Empoderada te hablo a detalle de cómo manejar las relación tóxicas con las que tienes que convivir al no poder eliminarlas de tu vida.

Al comprender, entender y reconocer tanto tus emociones como las de los que te rodean te permitirá aprender a manifestarte de forma más genuina, transparente y adecuada, sin esos desbordes que te quitan la energía y dañan tus relaciones sociales y afectivas.

Además, podrías ser el espejo en el que se miren y aprendan tus hijos, tu pareja y tus amistades.

 

Cómo manejar tus emociones

 

Creo que muchas de nosotras, las mujeres de estos tiempos modernos, hemos deseado en algún momento, poder dominar nuestras emociones para convertirnos en la Mujer Maravilla que puede manejarlas a todo nivel.

Quiero que sepas que es posible manejar tus emociones, pero eso no significa limitarlas o dejar de sentirlas, sino comprenderlas.

Y mientras más clara tengas la información respecto a tus emociones, más poderosa podrás sentirte.

Es importante que tengas una idea clara de las emociones que sientes frecuentemente con la meta de conocer sus orígenes, los efectos que producen, sus consecuencias, y, de esta manera minimizarlas, expandirlas y sobre todo, manejarlas con eficacia para lograr tu bienestar y paz interior.

Tus emociones aparecen como los colores sobre el lienzo de un pintor.

Dichos colores pueden ser tenues, suaves alegres, fuertes, impactantes, pero siempre darán un significado profundo de ti misma y de tu estado emocional.

 

Paso #01 para manejar tus emociones: Aceptar

 

Si solo quieres eliminar tus emociones en lugar de aceptarlas y entenderlas, lo único que lograrás es convertirte en mujeres infelices, autómatas y rígidas.

No es posible dejar de sentirse triste o deprimida sin saber realmente cuáles son las causas inconscientes y las causas conscientes, y de qué manera estas causas se pueden controlar para reducir su impacto.

El hecho de conocer tus emociones cotidianas e intentar manejarlas, es un gran paso para tu propio bienestar.

Lo esencial como primer paso es, entonces, reconocer la emoción y aceptarla.

¿Estoy triste?, ¿Enfadada? ¿Envidiosa? ¿Siento rabia? ¿Miedo? ¿Asco?

No intentes «no estarlo», acéptalo y ponle nombre.

Aceptar la emoción, y no luchar contra ella, permitir sentirla y escúchala constituye el primer paso importante para manejarla con eficacia.

Debes preguntarte:

¿Qué me quiere decir este sentimiento?

¿Cuál es su finalidad?

¿Qué me está expresando esta emoción?

Aceptar lo que te dice es lo primero que debes hacer, incluso si es que no te gusta lo que obtienes como respuesta a estas preguntas.

 

Paso # 02 para manejar tus emociones: responder con serenidad

 

El segundo paso para manejar tus emociones es hablar contigo misma y actuar con serenidad.

Normalmente, cuando te embarga una emoción intensa, es difícil resolver los problemas apropiadamente, ya sea de forma creativa o lógica.

La desesperación bloquea y lleva a conductas poco productivas y algunas veces destructivas.

El tema es que una emoción muy intensa tiene una curva de desarrollo y si dejas que siga esa curva y la aceptas, ésta se ‘suaviza’ y te permite analizarla con mayor claridad y responder ante ella.

Así que rompe con aquellas malas enseñanzas con las que aprendiste a reprimir las emociones y procura reconocerlas, aceptarlas, y expresarlas de forma asertiva.

Olvida aquello de que ‘no debes llorar’, o ‘no puedes estar enfadada’, o ‘se buena y sonríe’.

Y saca de tu mente esa idea de que al expresarte serás rechazada.

O que si demuestras tus temores eres una cobarde o una pusilánime.

O que si sientes celos o envidia eres «mala persona».

Guardar todas tus emociones negativas pretendiendo que no existen es pésimo para ti.

Al hacerlo creas complejos, disminuyes tu autoestima, te llenas de rabia, frustraciones, penas y angustias.

Pueden llegar desenfrenados ataques de ansiedad, excesos de ira, depresión o incluso conductas autodestructivas.

Todas esas emociones contenidas, negadas, ocultadas y tapadas se convierten en un pantano que te hunde a las profundidades oscuras de una vida miserable.

Así que en lugar de pretender esconderlas, acéptalas y responde con serenidad.

Estos dos primeros pasos te ayudan a observar tus reacciones, pensamientos y temores ante determinadas situaciones.

Así detectarás las situaciones que te producen estrés y que generan respuestas con emociones negativas.

 

Paso # 03 para manejar tus emociones: Identificar

 

Como tercer paso te recomiendo que hagas una lista de aquellas situaciones que te producen estrés.

Comienza con las situaciones que te producen emociones y reacciones menos graves, sobre las que entiendes que te será más fácil de actuar, aquellas que sientes que las puedes controlar con menor esfuerzo.

Asimila que cada situación de conflicto tiene un motivo, una explicación que puede o no ser lógica, pero que debes asumir como factible.

Un ejemplo común es:

¿Tu hijo te desobedece? Cuando llamas a tu hijo debes estar preparada para que no te responda; y si lo hace, tal vez no haga lo que le pides.

En tal caso, tu enfado en nada te ayudara ni a ti ni a tu hijo.

Identifica las situaciones, momentos y personas que más despiertan en ti esas emociones negativas.

Acepta que tienes esas emociones sin que eso signifique que rechaces a las personas o a las situaciones que lo provocan.

Y una vez aceptadas las emociones que tienes, responde con serenidad en lugar de reaccionar con más emociones negativas.

Identifica qué situaciones provocan más de estas emociones y comprende que se trata de una situación específica.

No generalices ni hacia la persona ni hacia la condición.

Ni tampoco permitas que las emociones hacia esa situación en específico infecten tus respuestas hacia el resto de situaciones y personas en tu día a día.

Se trata únicamente de una situación particular sobre la cual tú únicamente tienes el poder de decidir qué sentir al respecto.

 

Paso # 04 para manejar tus emociones: escoge sentir lo constructivo

 

Y, finalmente, como cuarto paso, una vez determinada la razón del conflicto que te produce dicha emoción, ya estás en condiciones de empezar a actuar sobre todas aquellas situaciones que te generan estrés.

Y no se trata de llenarte de pensamientos positivos o pretender mantenerte siempre feliz.

Se trata de dar una respuesta consciente concentrada en lo constructivo.

Y lo importante no es empezar actuando en el otro, en tu hijo, en tu pareja, en tu jefe, tratando de influir en quien comete el hecho que te perturba.

Lo fundamental es actuar en ti misma, en la capacidad que tienes de controlar tus emociones.

Tú tienes el poder de responder a todas las situaciones concentrándote en lo constructivo.

Esta es una habilidad que se desarrolla en tu proceso de empoderamiento.

Empieza por construir una autoestima saludable.

Y con esta seguridad en ti misma, aprender a mantener buenas relaciones interpersonales con las cuales sabes comunicarte constructivamente y dar valor a lo que es verdaderamente importante.

Tú, como una mujer empoderada sabes rescatar lo positivo de cada experiencia y aprendes a utilizar este aprendizaje a tu favor para cada nuevo desafío al que te enfrentas.

 

Cómo usar tu fuerza interior y conseguir todo lo que tú quieres

  • Aprende a sentirte segura de ti misma, poderosa y dueña de tus decisiones
  • Descubre todo tu potencial y aprende cómo utilizarlo
  • Conviértete en una mujer que sabe cómo amarse, respetarse y darse valor a sí misma

 

Puedo decirte con seguridad que estos pasos te permiten empoderarte de tu vida ya que aprendes a tener la total responsabilidad de tus emociones.

Al conocer y aceptar tus emociones te conoces a ti misma.

Te abre la posibilidad de enrumbar tus emociones por el camino correcto haciendo que tengas más control de tu propia vida, de tus acciones y de tu futuro y que, a su vez, logres mejorar tus relaciones afectivas.

Al permitirte realizar todos estos pasos, permitiéndote, sintiendo y experimentando todas tus emociones, y descubrir que hay detrás de cada una de ellas, empezarás a verlas como lo que son:

Aliadas en tu proceso de aprendizaje de ti misma.

Déjate sorprender al descubrir lo grandes maestras que son tus emociones.

No te olvides de dejarme un comentario.

Muchos saludos,

Mariela