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Uno de los desafíos más grandes que enfrentamos las mujeres profesionales es dar el salto de hacer un excelente trabajo a ser reconocidas por el aporte que entregamos a la organización.

Y es que la diferencia entre lo uno y lo otro puede significar en calidad de beneficios, retribución económica, satisfacción y crecimiento personal, balance con vida personal y familiar.

Hacer un excelente trabajo es indispensable, es la moral de trabajo con la que te sientes satisfecha.

Pero solo hacer un excelente trabajo puede convertirte en la maravillosa colaboradora a la que todos pueden pedir ayuda, apoyo, favores o simplemente en ese activo que puede encargarse de varias áreas sin ningún problema.

Y aunque esto parece maravilloso porque muestra tu compromiso, conocimiento, experiencia y calidad, no te posiciona como la persona que puede dirigir, delegar, relacionarse, proponer estrategia, entre muchos otros.

Por lo tanto tu voz no tiene el valor que merece.

Ser visible en el trabajo no significa ser el alma de la fiesta, la que más habla y conversa, ni estar presente en todas las reuniones, cenas, viajes de la empresa. No necesariamente. Salvo que eso sea lo que te guste, caso contrario no tiene porqué significar eso.

Ser visible significa que todas las personas que son influyentes en tu vida profesional, así como también las personas que están a tu cargo sepan el valor que entregas a la institución. No lo que haces, sino el valor que entregas.

A continuación te comparto algunas formas en las que puedes aumentar tu visibilidad en el trabajo:

 

 

Estar presente físicamente e interactuar con las personas

Comprendo exactamente que no tienes el tiempo para permanecer conversando con todos los colaboradores.

Quizá incluso ni te sientes cómoda haciéndolo.

Pero ya que hay la posibilidad (en la mayoría de los casos) de trabajar mucho digitalmente, cuando hay la oportunidad de encontrarnos en persona hay que aprovecharlo.

Los días de oficina no son días para encerrarse frente al computador, son días para generar conexión y colaboración. Son momentos para mostrar que eres la profesional con la que ellos quieren trabajar y no solo la persona que hace lo que se le pide.

 

Llegar antes a las reuniones digitales y darte un tiempo para interactuar unas palabras con quienes estén

Muchas veces queremos evitar el silencio incómodo o no queremos entrar en preguntas personales así que ingresamos a las juntas el minuto exacto en la que van a empezar.

Y ahí también estás perdiendo la oportunidad de conectarte con la audiencia de la sesión y por lo tanto pierdes oportunidad de que conozcan una parte de ti que los haga sentir en confianza.

Preguntas sencillas sobre cómo avanzan los proyectos, sobre si la familia disfrutó del fin de semana (no qué hizo el fin de semana), o conocer qué desafíos profesionales están enfrentando con la intención de darles apoyo o ayuda según ellos lo soliciten.

La ventaja es que la conversación se acabará el momento en el que otros ingresen a la sala, así que no será una conversación larga ni comprometedora. Solo una oportunidad para recordar que estás pendiente, que tienen tu apoyo, o dar la felicitación y la sonrisa que genera confianza.

 

Dar retroalimentación específica y positiva a tus colaboradores

No basta, ni sirve de mucho, decir “buen trabajo” o “está bien”. Aunque al hacerlo te sientas la mayor motivadora, no lo eres. Mientras más específica sea la retroalimentación mejor ya que esas palabras son las que generan verdadero compromiso.

Recordar la evolución de tus subalternos, resaltar las fortalezas y capacidades de ellos, reconocer la importancia de su rol en los resultados alcanzados, etc.

Eso es retroalimentación específica.

De esta forma ellos se sentirán escuchados, apreciados, vistos… y cuando ellos se sienten importantes, entonces están comprometidos a mostrar que su trabajo es importante y tú eres percibida como mejor jefe, líder, mentora, guía.

 

Comunicar tu compromiso y avances de proyectos con jefes y, porqué no, con jefes de tus jefes

Perdemos cientos de oportunidades de ser visibles con nuestros superiores cuando en la mayoría de los casos las puertas están abiertas.

No tienes que esperar que te pregunten para contar.

Siempre es posible enviar un correo electrónico, un mensaje, una presentación.

Y no necesitas esperar respuestas a cambio, lo haces para que ellos sepan lo que tú estás haciendo y que tengan absoluta confianza que pueden dirigirse a ti cuando quieran información al respecto.

Si la respuesta llega, en buena hora.

Pero si no, no te lo tomes personal, ni te sientas desmotivada a seguir haciéndolo.

 

Resaltar las fortalezas de colaboradores en opiniones inteligentes

Va muy relacionado con dar retroalimentaciones específicas. El enfoque específico es integrar en la cultura de comunicación las palabras de “experiencia”, “conocimiento”, “aptitud”, “talento”, “desarrollo”, etc. y mencionarlas al expresar tu aporte o punto de vista en cada oportunidad que se presente para hacerlo.

Es una combinación de mostrarte interesada con mostrar tu nivel de profesionalismo.

Claro, para lograrlo exitosamente requieres seguridad en ti misma y perfectamente identificado el valor que entregas a la organización. Caso contrario se sentirá y percibirá extraño.

 

Mencionar tus fortalezas, habilidades, talento y experiencia en tus conversaciones diarias

Así como te haces visible mencionando las fortalezas, desarrollo y crecimiento de tu equipo, también lo debes hacer mencionando las tuyas propias.

Si tú eres tan capaz, experimentada y conoces del producto y servicio como sabes que lo haces, entonces puedes sentirte cómoda con la autoridad que este conocimiento te da para dar tus puntos de vista.

No es arrogancia, no es lanzarte flores cuando no es oportuno.

Es saber resaltar tus cualidades únicas y por lo tanto ser reconocida por ello.

 

Tener un punto de vista congruente con tu actitud y acciones

Pienso que la seguridad y la congruencia van de la mano. Sentirte cómoda con la mujer, profesional, persona, que eres y tener la capacidad de transmitir esta esencia en cada oportunidad e interacción con los tuyos.

Pero claro, esto debe ser congruente, caso contrario despertará desconfianza de los otros hacia ti y mucha incomodidad y frustración contigo misma.

Respeta y honra tu voz, sino lo haces tú no lo hará nadie.

 

Saber que estás donde estás porque sabes hacer tu trabajo

Si estás en el puesto en el que estás es porque tienes el conocimiento, capacidades, experiencia, aptitud para hacerlo.

Considerando que cualquier herramienta, programa, proceso e información puede ser aprendida y, además debe ser actualizada constantemente, requieres de la seguridad de estar en el lugar que estás por mérito y capacidad.

Así que deja de dudar y permítete crecer.

Sí, posiblemente vas a cometer algún error del que más adelante pensarás en mejores formas de hacerlo.

Pero de eso precisamente se trata el aprendizaje y si no te muestras como una profesional que puede afrontar desafíos sin desmoralizarse, entonces no mostrarás ser una profesional lista para el siguiente paso.

Según tu nivel de confianza empezarás con uno o dos intentos de mostrar a la profesional que eres y debemos llegar a tal punto en el que cada día, en cada intervención en la que participes quieras darle a una oportunidad a tu rol de profesional y honrar todas las horas y dedicación que le has dedicado a ello.

Sí, tu trabajo debe hablar por sí solo.

Pero cuando solo esperas eso, entonces deberás esperar mucho más tiempo y es posible en que en el camino alguien más levante la mano y hable de sí misma y del valor de su trabajo, entonces, quienes deciden tendrán en mente a esa persona y no a ti y a tu trabajo.

Sí, que los resultados de tu trabajo hable. Pero asegúrate de ser respaldo de ello, de honrarlo y hacer que valga el reconocimiento y beneficios.